Inteligencia emocional: cómo ayudar a los chicos a desarrollarla (y los peligros de no hacerlo)

Conocí a Denise Daniels en la Feria del Juguete y me impresionó el maravilloso trabajo que hace para ayudar a niños en todo el planeta. Denise es una inspiración, una persona que uno agradece que exista y que haga tanto por los chicos y por los padres, que todos los días buscamos nuevas herramientas para criar hijos sanos—no sólo física, sino emocionalmente.

Denise Daniels es una galardonada periodista de televisión, autora y experta en desarrollo social y emocional de los niños. Probablemente la hayan visto en la tele, como invitada a shows como Today (NBC), Good Morning America (ABC), y Oprah. Pero su trabajo más exitoso es el que hace con chicos afectados por desastres naturales, enfermedades terminales o tragedias. Ella ha recorrido el mundo con un equipo de profesionales ayudando a niños a manifestar sus emociones a través de juegos, arte y música.

¿Qué es inteligencia emocional?

La inteligencia emocional (E.I. por sus siglas en inglés), es la capacidad de entender el vocabulario de un sentimiento y la posibilidad de manejar las emociones propias. También tiene que ver cómo uno se relaciona o reacciona a las emociones de otras personas.

Daniels, quien lleva 30 años trabajando en esta área, asegura que la inteligencia emocional tiene un gran impacto en el nivel académico de los chicos: los niños con un alto nivel de inteligencia emocional tienden a tener mejor IQ, tener mejores resultados en los tests estandarizados de la escuela, además de relaciones personales más sólidas y una salud mental mejor, en general.

Otra cosa que revela Denise: las maestras de kindergarten coinciden en que al menos un 30 por ciento de los chicos que empiezan la escuela carecen de habilidades emocionales y sociales. “Esto es peligroso porque los chicos que no saben cómo expresar emociones tienden a ser víctimas de acoso y bullying. Los niños necesitan estar emocionalmente preparados para ser parte de la escuela y de la sociedad”.

Herramientas para ayudar

Tras décadas de investigación, Denise finalmente pudo lanzar una línea de juguetes y libros (que ella llama herramientas) llamada the Moodsters. Se trata de una serie de pequeños detectives que a través del juego y la lectura ayudan a los chicos a reconocer sus emociones, a ponerles un nombre y a manejarlas.

“Los chicos deben saber que no hay un sentimiento mejor que otro. Está bien si se sienten enojados o tristes, lo importante es que sepan cómo reconocer ese sentimiento, tener un vocabulario para describirlo y una técnica para manejarlo”, explica la creadora de Moodsters, cuya colección estará a la venta en agosto del 2015 en Target.

Atención padres y maestros

Esto es algo que podemos hacer los padres y maestros para ayudar a los chicos:

1- Conocerse a uno mismo: Es saludable reconocer nuestras emociones, entender qué nos pasa, qué nos hace enojar, qué nos hace inseguros, conocer nuestras fortalezas y debilidades y ser honestos con nosotros mismos.

2-Empatía: Hay que darse el tiempo para escuchar a los chicos, mirarlos a los ojos, ponerles atención absoluta. Muchos padres estamos distraídos por la tecnología y el apuro del ritmo vertiginoso de la vida. Hay que parar un poco y prestar atención a los chicos en todos los sentidos.

3- Estar atentos a la comunicación no verbal: Prestar atención a lo que nos dicen las expresiones y el cuerpo de nuestros hijos es importante. Es probable que no sepan expresar sus emociones con palabras pero sí lo harán con su cuerpo y expresiones faciales. Podemos usar un espejo para ver cómo es la cara de mamá cuando está enojada y cómo es cuando está tranquila y explicar los posibles motivos.

4- Mostrar nuestras emociones: Los papás tenemos que demostrar que somos emocionales y que también nos enojamos y nos ponemos nerviosos. No hay que juzgar los sentimientos del otro, sino ayudarlo a entender lo que le está pasando.

La experta también compartió ideas de cómo ayudar a los niños en casa:

Hablarles de los sentimientos: Debemos explicarles por qué son importantes, que están siempre con nosotros, adentro, y aunque sean invisibles siempre nos acompañan. Podemos remarcar que no hay sentimiento malo o bueno—lo importante es cómo manejamos esas emociones.

Leer y hablar sobre los sentimientos: Podemos ayudarles a entender qué le pasa al personaje del libro y qué se podría hacer para que se sienta mejor. También podemos hacer máscaras con imágenes de revistas para representar las diferentes emociones y que aprendan a través del juego.

Enseñarles a respirar y meditar es otra forma de ayudarlos a manejar emociones.

Hacer algo por otros: Pedirles que hagan una tarjeta, una carta para alguien en necesidad, que tengan la experiencia de servir al otro y que vean lo bien que se siente ser generoso y cuidar a los demás.

Para aprender más sobre este tema visita www.denisedanielsparenting.com.

Luciana Lamberto

Tengo el honor de ser la mamá de Emma y Anna, dos maravillosas niñas con las que aprendo todos los días y con las que nos vamos de aventuras en New York City.

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>