Niños rebeldes: modifica las conductas inadecuadas de tu hijo

Educar es una tarea compleja. Conseguir que nuestros hijos se conviertan el día de mañana en personas adultas íntegras, autosuficientes y responsables, es nuestro objetivo como padres y en nuestro camino para lograrlo nos toparemos con muchos obstáculos. Uno de ellos puede ser el comportamiento de los niños rebeldes.

¿Niños desobedientes que buscan independencia o niños rebeldes?

La desobediencia infantil a ciertas edades es algo completamente normal. Entre los 2 y 4 años los pequeños experimentan el llamado negativismo u oposición. En esta etapa, que contribuye en la construcción de su identidad y personalidad, los niños incumplen las normas establecidas porque buscan afianzar su independencia aunque ello implique poner a prueba los límites de los padres.

Esta etapa pasajera se resuelve con cariño, paciencia y una actitud firme ante el cumplimiento de las reglas.

Distinto es el caso de los niños rebeldes cuyas conductas se caracterizan por la infracción sistemática de las normas establecidas con una actitud desafiante que puede ir acompañada de comportamientos hostiles tales como berrinches, destrucción de objetos en casa, falta de respeto e insultos, agresividad (patadas, arañazos, mordiscos, etc.).

En esta situación, debemos indagar sobre las causas que motivan dicha rebeldía en nuestro hijo (malas compañías, acoso escolar, celos a un hermano, o un divorcio). Especialmente si hemos apreciado que su comportamiento ha sufrido un cambio negativo muy brusco, quizás sea conveniente solicitar la ayuda de un psicólogo especializado en conducta infantil y adolescente.

Hemos de ser conscientes de que el exceso de permisividad en casa y el establecimiento de pocas y confusas normas, puede dar lugar a niños rebeldes.

Orientaciones para modificar conductas inadecuadas

Identifica las conductas negativas de tu hijo y escríbelas en una lista en el orden en el que necesitas ir modificándolas (pega a su hermano, rompe objetos, dice palabrotas, etc.). Comienza a trabajar con tu hijo las dos primeras conductas. Conforme vaya mejorando su comportamiento, avanza en el listado.

Estas técnicas te ayudarán:

  • Elogia sus comportamientos positivos en lugar de centrarte en criticar los negativos. Un abrazo, un beso, unas palabras cariñosas, etc. ayudarán a mejorar su conducta.
  • Ignora las conductas indeseadas. Los niños saben qué es lo que más nos irrita. En su objetivo por conseguir a toda costa lo que desean, llamarán nuestra atención y pondrán a prueba nuestros límites con sus rabietas, gritos, malas palabras, etc. Cuando se percaten de que no les prestamos atención (no los miramos, nuestro rostro se muestra indiferente, no les decimos nada) dejarán de comportarse inadecuadamente.

¡Cuidado! Nunca ignoremos las conductas peligrosas (asomarse al balcón desde una silla) o agresivas (arañar, morder, etc.).

  • Recompensa sus conductas positivas pues esto les motivará a repetirlas. Entérate de sus gustos y deseos para poder premiarle (postres, pegatinas, juegos, lugares, etc.). Distribuye las recompensas en el tiempo (una pegatina diaria, un juego semanal, una salida mensual a un museo, etc.) y procura variarlas para que tu hijo no se desmotive. Cuando tengas que darle una recompensa, hazlo inmediatamente y nunca incumplas tu promesa de premiarlo porque se sentirá traicionado y volverá a comportarse negativamente.

Algunas ideas sobre sistemas de recompensas:

  • Dibuja un escenario en una cartulina grande (una pista de carreras, el fondo del océano, una selva, etc.) o busca las imágenes en Internet y después imprímelas a color. Cada día recompensa la buena conducta de tu hijo con una pegatina o dibujo para que la coloque en el panel (por ejemplo, si el escenario es el fondo del océano, cada día le puedes premiar con un animal marino diferente: un pulpo, un pez payaso, etc.). Ver cómo el escenario se va completando le motivará a comportarse adecuadamente.
  • Una alternativa al mural-escenario puede consistir en la construcción de un rompecabezas tridimensional o una maqueta de algo que le guste (un coche, un castillo de princesas, etc.). Por cada día que se comporte bien recompénsalo con una pieza del puzzle o de la maqueta.

Con el fin de que nuestros hijos no se vuelvan dependientes a las recompensas, paulatinamente las deberemos ir sustituyendo por elogios. Los niños han de aprender a portarse bien sin esperar nada material a cambio.

No olvides:

  • Hablar con la maestra de tu hijo para unificar pautas de actuación común ante los comportamientos rebeldes del niño.
  • Conversar con otros padres de niños rebeldes e intercambiar experiencias.
  • Ser un ejemplo para tu hijo y ponerle normas claras. No seas permisiva.
  • Procurar un equilibrio entre disciplina y amor incondicional.
  • Escuchar, evitar los gritos y tener paciencia.
  • Ser constante y firme en tu objetivo de modificar las conductas inadecuadas.
  • Dirigirte a tu hijo con un lenguaje positivo evitando etiquetas y críticas hacia su persona (lo criticable es el comportamiento, no su personalidad).
  • Solicitar la ayuda de un psicólogo infantil cuando la necesites. Te recomiendo que visites la web de Super Nanny.



Vanessa Rodríguez

Vanessa Rodríguez es una mamá española de dos hijos, maestra de Educación Infantil y Primaria, licenciada en Pedagogía y titulada como formadora de formadores. Las áreas relacionadas con las dinámicas de relación personales infantiles, TICs aplicadas a la Educación, convivencia escolar, didáctica del juego infantil, educación para la salud, tutorización profesional en el prácticum de estudiantes universitarios (Infantil y Primaria) y creación de blogs educativos con Blogger, son parte de su formación permanente. Le apasionan los temas relacionados con la educación emocional infantil, la creatividad y el juego, las escuelas de padres, las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación aplicadas a la Educación, el mundo de los cuentos infantiles y la lectoescritura, entre otros. En la actualidad trabaja como docente en un colegio público de Andalucía y comparte sus experiencias sobre educación y crianza en Piccolo Universe desde la perspectiva de madre y maestra.

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